Inteligencia Emocional en las Organizaciones

Hoy en día el desarrollo de la Inteligencia Emocional es todavía un reto tanto personal como en el si de las organizaciones, pero absolutamente necesario para vivir bajo el paraguas del bienestar.

Tal y como nos expone Rafael Bisquerra, entendemos por Inteligencia Emocional aquellas capacidades, habilidades, competencias… que nos ayudan a afrontar los retos de la sociedad actual. Aprender a desarrollar estas capacidades nos aporta numerosos beneficios personales como:

  • autoconocimiento
  • Ayuda a regular nuestras emociones
  • Mejora nuestras relaciones personales
  • Contribuye al desarrollo de nuestra autoestima

Además, en el si de las organizaciones se ha demostrado que “se pierde mucho tiempo por problemas de comunicación, conflictos, mala gestión de las emociones…”. Por ello, es importante que las organizaciones empiecen a invertir en Inteligencia Emocional. Los beneficios son múltiples:

  • Ayuda a la mejora del clima laboral
  • Aumento de la motivación y el rendimiento del personal de la compañía
  • Ayuda a reducir el número de bajas laborales por depresión y/o ansiedad
  • etc

Debemos dejar de motivar desde el miedo o la ira y empezar a desarrollar competencias que nos permitan motivar desde el bienestar.

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